Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

Uno de los objetivos principales de nuestra Misión diocesana “Despertar a la fe” es sacar la fe a la calle, de tal manera que la vida y el testimonio de los creyentes suscite interrogantes en los que deambulan por las mismas y que no se hacen presentes en la vida eclesial. Siguiendo este objetivo he pensado en celebrar una Jornada de renovación del compromiso matrimonial con los matrimonios cristianos de toda la Diócesis. Con esta celebración deseo que los propios matrimonios cristianos valoren la realidad de su matrimonio expresando el gozo de vivirlo desde la fe para que el testimonio de su vivencia ayude a valorarlo a los que no lo aprecian suficientemente.

El matrimonio entre un hombre y una mujer, y especialmente el matrimonio cristiano, como Sacramento, ha ido perdiendo valor y prestigio entre nuestras gentes, pese a su belleza y riqueza como base de la familia y de toda la sociedad. En España vivimos, en este sentido, un momento muy delicado, sobre todo desde la sentencia del Tribunal Constitucional del 6 de noviembre de 2012 que equipara en derechos y dignidad la unión entre personas del mismo sexo con el matrimonio constituido por un hombre y una mujer, única realidad que podemos llamar así aunque la Ley y los Tribunales (ignorando el Derecho natural) se empeñen en lo contrario. Como consecuencia de dicha equiparación, los contrayentes han perdido el derecho de ser llamados “esposo y esposa”, y han pasado a llamarse cónyuge A ycónyuge B; igualmente, los niños ya no tienen legalmente el derecho a tener un padre y una madre sino un progenitor A y un progenitor B.

La equiparación de derechos entre todo tipo de uniones, también las de hecho, y la facilidad para romper el matrimonio mediante el divorcio fácil (llamado “divorcio exprés”) lleva consigo que el matrimonio en sí no se valore, haciendo que muchas parejas opten por vivir juntos sin más, sin ningún tipo de vínculo ni de obligación. Además, el matrimonio cristiano, por sus características especiales, es visto como algo del pasado y totalmente trasnochado; es lógico porque este matrimonio sólo puede ser vivido desde la fe. El descenso de matrimonios cristianos es signo elocuente de la falta de fe.

El panorama, pues, que nos encontramos es francamente grave, nos entristece y nos preocupa pero no nos lleva al desánimo sino al compromiso de expresar públicamente la belleza del matrimonio cristiano y a animar a que los esposos y esposas, con sus familias, manifiesten la riqueza de su relación y la fidelidad a los compromisos que adquirieron libremente el día de su boda. No vamos contra nadie; expresamos lo maravilloso que es un matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto por naturaleza a la vida, y lleno de la gracia sacramental, de la presencia única de Dios, en el corazón de esos esposos y de su hogar.

Para ello, yo personalmente, como Obispo de la Diócesis y la Delegación episcopal de familia y vida convocamos a todos los matrimonios católicos de la Diócesis, ciudad y pueblos, sean cuales sean los años de vida conyugal que lleven, a participar en una celebración eucarística que tendrá lugar el Domingo 28 de abril a las 12.30 h. en la Parroquia de El Salvador en Soria, para renovar sus compromisos matrimoniales. Será una expresión elocuente de la importancia que esta institución tiene para nuestra Iglesia y para la sociedad, y de su perenne actualidad. Además, queremos dar la oportunidad a todos aquellos matrimonios que así lo quieran a que asistan vestidos con su traje de boda (o un traje de fiesta) o acudan a la parroquia con el coche adornado como el día de su boda, para manifestar en la calle que el matrimonio cristiano no es algo anormal ni minoritario sino una realidad natural, normal, mayoritaria y de gracia en nuestra sociedad soriana. En la fachada de la Parroquia de El Salvador colocaremos una gran pancarta que llame la atención y exprese lo que queremos significar con esta celebración. Elaboraremos y colocaremos por la ciudad y los pueblos más significativos unos grandes carteles, alusivos a esta celebración. A todos los matrimonios que asistan, previamente apuntados, les daremos un recuerdo de la renovación de sus compromisos matrimoniales.

Quiero animar a todos los matrimonios de toda la Diócesis a vivir esta renovación de los compromisos matrimoniales y expresar así su gozo de ser creyentes y de vivir su matrimonio desde la fe, en orden a que otros que no lo viven así se puedan sentir interpelados por su testimonio. ¡Feliz Jornada de la renovación de vuestro matrimonio cristiano!

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria